Cada residuo en su lugar: la Red Universitaria se capacita en gestión integral de residuos

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¿Qué hacemos con un frasco de solvente cuya etiqueta ya no se lee? ¿El aceite usado de mantenimiento es siempre un residuo peligroso? ¿Una pila puede ir a la basura común? Estas preguntas se plantean a diario en los centros universitarios.

 

El 28 de octubre de 2026, nuestros enlaces de sostenibilidad, responsables de residuos de 17 centros de la Red Universitaria se reunieron para resolverlas en el curso “Gestión Integral de Residuos, Cumplimiento Normativo y Economía Circular”. Lo organizó la Coordinación de Sostenibilidad, adscrita a la Coordinación General de Servicios Administrativos e Infraestructura Tecnológica de la Vicerrectoría Ejecutiva.

El punto de partida: “¿Qué residuo tengo?”

En una universidad conviven residuos muy distintos en un mismo campus: papel y cartón de oficinas, poda de jardines, electrónicos y tóner, reactivos de laboratorio y residuos biológico-infecciosos de servicios médicos. Una mala separación en el origen puede contaminar materiales reciclables y elevar los costos de manejo. También puede generar residuos peligrosos que no lo eran y exponer al personal a riesgos químicos.
Por eso el curso no empezó con los formatos que hay que llenar. Empezó con algo más básico: identificar correctamente qué residuo se tiene y de dónde viene.

Una metodología fácil de recordar: ISGT

El curso se basó en cuatro pasos, en este orden:

  • Identificar: qué es el residuo, qué actividad lo generó y si presenta características de peligrosidad (criterios CRETIB).

  • Separar: segregarlo desde el punto de generación y evitar incompatibilidades químicas y contaminación cruzada.

  • Gestionar: definir su mejor destino, ya sea reúso, reciclaje, valorización, tratamiento o disposición final, con prestadores autorizados.

  • Trazar: contar con bitácoras, manifiestos y comprobantes que demuestren qué pasó con cada residuo.

El principio que guio el curso fue identificar antes de separar, separar antes de gestionar y gestionar antes de documentar.

Aprender con casos reales

La mitad del tiempo se dedicó a la práctica. Los participantes resolvieron ejercicios con residuos que existen en la Red: pilas, lámparas, tóner, mobiliario, escombro, aceites, reactivos caducos y material punzocortante. 

Lo que se llevan los centros

Cada participante regresó a su centro con herramientas de uso inmediato: una matriz de residuos universitarios, checklists de almacenamiento y de documentación, y una ruta de trazabilidad. El objetivo es que en toda la Red se apliquen los mismos criterios, se reduzcan las mezclas indebidas y aumente la cantidad de materiales que encuentran un mejor destino.

La capacitación fue impartida por el Profr. Francisco Jalomo Aguirre, la Biól. Chantal Alejandra Aviña Martínez y la Mtra. Adriana Isabel Arenas Arenas.
Cada residuo en su lugar, cada material con su mejor destino. 
 

Autor de la nota
Graciela Domínguez López